…por quien compré “El amor en los tiempos del cólera” hace casi doce años (también fue por ella que empecé a escuchar a Ricardo Arjona, pero ese es otro cuento). Siempre he sido un empedernido comprador de libros y no tanto así lector. Leo, pero muy lentamente. Suelen darme rachitas en las que compro cuatro o cinco libros a la vez y no los leo sino hasta mucho tiempo después (incluso años, como ya se vio).

Hará cosa de dos meses surgió dicha novela en una conversación (ahora ya perdí el candor y supongo que fue porque recién se estrenaba la película homónima aunque en su momento ni me enteré) y yo recordé que aún estaba en mi lista de pendientes.

Finalmente lo leí.

Alguna vez escuché que Gabriel García Márquez dijo que después de escribir “Cien años…” todo le sabía/olía a Macondo. Que era como una especie de maldición. Si bien es cierto que el Gabo tiene su estilo propio y claro, también es cierto que yo también solía identificar ese estilo con Macondo (era más bien una de esas cosas que uno cree sin justificación y tarda mucho en reparar en el engaño).

Hace unos meses releí “Cien años…” y disfruté mucho descubriendo detalles que antes no descubrí —como cuando menciona a Rocamadour y su trágico fin. Ahora, teniendo fresco a Macondo en la mente, leí con otros ojos “El amor…” y disfruté aún más su estilo. Me gusta que el narrador es omnisciente pero en ocasiones deja de estar tras bambalinas (aunque muy sutilmente). También me gusta cuando descubro mensajes crípticos como el antes mencionado. Son cosas que son parte de su estilo. Pero ahora sí sentí que el narrador era otro diferente al del “Cien años…” y eso fue bueno.

En cuanto a la historia, huelga decir que me sentí profundamente identificado con los personajes y un poco con su historia. Con Florentino Ariza me identifiqué muchísimo, aunque no en todo (quizá tengo su fuerza pero no su inteligencia)… Pero no soy ningún[sic] crítico literario, por lo que ni siquiera lo intentaré—y luego me regañan (además de que tengo otras cuitas que ya luego les platicaré, ¡oh queridas lectoras!).

Bueno, ya cumplí con ese compromiso personal y puedo darle las gracias tardías a Mayra. Sé que ahorita era el momento justo para leer “El amor…“. Pero bueno, eso solo puede saberse a posteriori; así que mejor me callo.

¿Cuál será el siguiente libro que me ha estado esperando pacientemente?