Sirva esta entrada para informar a vuestras mercedes que Don Diego no será Don Diego más que en nuestros corazones.
Rectificamos pues e insistimos en dar la bienvenida (¿por qué no existirá el verbo bienvenir? Los diccionarios consultados sugieren acoger) a quien –parece que ahora sí definitivamente– será conocido bajo el insigne nombre (más menos algunos des e ys que lamentamos hayan caído en desuso) de:
Don Eduardo de Antolín y de De Gante y de Toronto
Y claro está que insistimos aún en felicitar a sus afortunados padres deseándoles no morir en el intento, así como ¡ya no cambiarle el nombre al muchacho!
Abril 18, 2008 at 3:30 am
[...] que ocurrió y que en general los detalles de las noticias son correctos, pero advierto que de leer esta entrada del Charo, podrían quedarse con la impresión de que él cree que le cambiamos el nombre a [...]