Alucinante.

Amettler, BYOB, Caves des Papes (Côtes-du-Rhône, 75cl) y un pastelito de chocolate (flourless).  La música, inapreciable.

Entonces llegó. Como en un  mensaje; justo cuando el tiempo parece ir particularmente más lentamente y se pueden recordar todos los detalles; “Es necesario que recuerdes hasta el más mínimo de los detalles”.  Horas después me quedó claro; así debía de suceder.

Así debía de suceder. El baile, la botella, el pastel, el metro, el encuentro, el Manhattan y as caipirinhas, el taxista despistado, la short blonde regañona, la familia y sus reencuentros, los artistas, el viaje a Brooklyn y Salvador Elizondo hijo platicando conmigo a las 3 de la mañana.

El regreso lo recuerdo bien.  Fue todo como un sueño.

(P.D. Por su propio lema, o te encuentras a Alfredito Hubard en el metro o no te lo encuentras.)